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Informe de ABA
El crédito bancario cayó del 23 al 11% del PBI por la crisis política

04-08-2008 | 06:00 hs.
Fuente: Informe de la Asociación de Bancos de la Argentina


La banca y la economía

El sistema bancario argentino está compuesto por 85 entidades financieras, de las cuales 56 son bancos privados, 12 bancos públicos y 17 compañías financieras. Es el mercado financiero más importante en la medida que los depósitos bancarios totales representan 23,9% del PIB, 70% de los cuales son privados. El crédito al sector privado alcanza en la actualidad 11,3% del PIB, luego de haber caído desde 23% antes de la crisis y hasta 7,6% en 2004. La deuda del gobierno en manos de los bancos alcanza 10,2% del PIB mientras que las reservas de liquidez -efectivo más deuda del Banco Central convertible en efectivo en forma casi inmediata- representan 10,3% del PIB. Es el mercado financiero institucionalizado más importante a pesar de que, comparado con lo que representa en los países desarrollados y algunos de la región, sigue siendo muy pequeño.

Aun con un tamaño menor del que alcanza en otros países, el sistema bancario argentino es un factor determinante de la actividad económica por dos razones. En primer lugar, porque el crédito bancario es un insumo clave de la producción y determina algunos aspectos del consumo como el de bienes durables, a tal punto que hay una enorme correlación entre la evolución del primero y los segundos: cuando el crédito bancario comienza a restringirse, tiene un impacto negativo en el nivel de actividad económica.

A su vez, las empresas demandan crédito cuando tienen un incentivo para producir, cuando expanden su producción, sea para financiar capital de trabajo o sus necesidades de inversión. Por otro lado, los bancos financian esa demanda con depósitos y con ahorros que son colocados a plazos relativamente muy cortos. El plazo promedio en la Argentina de los depósitos bancarios no ha excedido históricamente los 60 días, lo cual significa que el banco financia las necesidades de empresas y familias a plazos normalmente mucho más extendidos que los que le ofrecen los depositantes, bajo la presunción de que estos últimos se renuevan constantemente a su vencimiento o se captan otros que los sustituyen. Cuando hay crisis económica, cuando la situación macroeconómica genera incertidumbre, los depósitos suelen no renovarse completamente, las tasas de interés tienden a subir, el valor de los activos bancarios a caer y todo ello obliga a los bancos a restringir la oferta de crédito ampliando, de ese modo, el efecto recesivo de la incertidumbre.

Actividad fuertemente regulada

La fuerte incidencia que tiene el sistema financiero en la economía tanto como proveedor de servicios de pagos como administrador de ahorros del público y fuente de crédito, junto con otras condiciones que son propias de la actividad, hacen de la banca un sector fuertemente regulado tanto en Argentina como en el resto del mundo. La regulación está diseñada para evitar que la eventual aparición de problemas en un banco o en un grupo de ellos, se convierta en una situación sistémica que ponga en riesgo la estabilidad del sistema y el funcionamiento de la economía.

La viabilidad económica de la actividad obliga a los bancos a trabajar con un alto grado de endeudamiento respecto de su capital y a asumir una serie de riesgos -descalces de plazo, tasas de interés, monedas, riesgos operacionales y de mercado, etc.- que son intrínsecos al proceso de transformación del ahorro captado del público en financiamiento apto para ser utilizado por quienes demandan crédito. Por otra parte, en la actividad el mayor tamaño brinda ciertas ventajas que estimulan la concentración, lo que potencia la posibilidad de que una situación individual se convierta en riesgo sistémico y reduce la competencia entre los actores. Por último, la presencia de asimetrías en la información de la que disponen los bancos y sus clientes de crédito pueden dar lugar a situaciones que potencian el riesgo ya presente en una operación crediticia.

Estos factores y otros de menor envergadura hacen que la banca sea una actividad de fuerte interés público y, por lo tanto, muy regulada, especialmente en aquellos aspectos que puedan generar situaciones traumáticas o atentar contra la competencia. Los banqueros tienen que actuar dentro de un marco muy preciso de regulaciones establecido por la autoridad de regulación, quien determina desde las exigencias de capital y liquidez mínimas que deben observar los bancos, la composición de los activos, las previsiones por pérdidas inesperadas, riesgos de mercado y operacionales, etc. hasta las condiciones bajo las cuales se deben captar los depósitos o expandir las instalaciones para atender al público.


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