El grupo Vila accedió al control de las dos radios de amplitud modulada de Rosario, LT8 y LT3, a fines de los 90, cuando ya controlaban la mayoría de las acciones del diario La Capital.
LT8 llegó de la mano de Orlando Vignatti, que también era por entonces dueño de la primera versión del diario El Ciudadano, cuando se creó el Multimedio La Capital. La Radio Cerealista, en cambio, era una pertenencia de los hermanos Glück, cuyas participaciones también terminaron siendo integradas al holding.
La estrategia de crecimiento en medios del grupo Vila, que hoy integra el segundo aglomerado de medios del país, siempre tuvo la misma fórmula: comprar empresas en problemas a precios de ganga y en cuotas, sacarles deudas de encima especialmente las contraídas con el Estado gracias a relaciones políticas bien aceitadas, y hacerlas arrancar invirtiendo lo menos posible. Eso es lo que hicieron a partir de 1997 con el Diario La Capital, única empresa rentable con la que cuentan en la región.
Las dos radios AM que alguna vez estuvieron al tope de la audiencia regional naufragaron durante la última década sin tener de parte del grupo una estrategia clara. La crisis de 2001 les pegó muy fuerte y el grupo ni siquiera llegó a esbozar un plan para reconvertirlas. A LT3 le pusieron cartelitos de venta y alquiler pero más allá de algunas tenencias transitorias, como las del ex presidente de Newell´s, Eduardo Luis López, permaneció en las mismas manos.
Superadas por lejos en rating de audiencia por LT2, las radios han venido perdiendo plata año tras año, y son sostenidas con los excedentes que genera el diario. Las plantas de personal son bastante abultadas para lo que recaudan: entre las dos suman 150 trabajadores, y desde el punto de vista técnico y administrativo las deficiencias lucen por doquier. Durante los últimos meses surgieron algunas señales de cambio, a partir del recambio de líneas gerenciales y el agrupamiento de áreas comerciales, que funcionan en las instalaciones del diario desde fines del año pasado.
Según los trascendidos que emanan del propio multimedio, el ajuste del personal vendría a “sanear” las cuentas de ambas empresas, y serían el preludio de un relanzamiento de las dos emisoras. LT8 quedaría como estandarte del grupo, con un perfil de programación bien citadino y un fuerte despliegue del fútbol, mientras que LT3 volvería a sus orígenes perfilándose en torno a los temas agropecuarios.