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Mercados
Actualizada: 22:00


Informe del Idesa
La actividad económica crece 5 veces más que el empleo

01-06-2010 |  09:07 hs.

Información oficial sugiere que la actividad económica estaría dando señales de recuperación. Sin embargo, a partir de datos del Indec se deduce que el empleo muestra resistencia a volver a crecer y es marcado el deterioro en su calidad.

Estas tendencias se seguirán profundizando en la medida que el salario real se recupera de la “licuación” producida por la mega devaluación y se multiplican las trabas para contratar “en blanco”. Para que el crecimiento económico se traduzca en más y mejores empleos es imprescindible modernizar las regulaciones laborales.

Según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), en marzo del 2010 el nivel de actividad de la economía habría crecido un 8,1%. Dado que en enero y febrero este mismo indicador señala que la actividad habría crecido un 4,9% y 6%, respectivamente, se podría proyectar para el 1° trimestre del 2010 un crecimiento de la actividad económica del orden del 6,3% aproximadamente.

Si bien el EMAE brinda una estimación muy preliminar de la evolución del Producto Bruto Interno (PBI), y además pueden estar mediando las distorsiones a las estadísticas oficiales, es altamente factible que la actividad económica se esté recuperando. Bajo estas condiciones, resurge el optimismo en torno a que también se esté recuperando el empleo, aliviando las tensiones sociales

Aunque todavía es prematuro, una primera aproximación a la reacción del mercado laboral se puede deducir de los datos de la EPH del INDEC referidos al 1º trimestre del 2010. Con esta información más la del Ministerio de Economía se puede trazar el siguiente panorama:

- En el 2003, cuando se inicia la recuperación, el PBI crecía a razón de 8,8% anual y el empleo total urbano crecía al 7,4%. Esto implica que por cada punto de crecimiento del PBI el empleo crecía 0,84 puntos porcentuales.

- En el 2008, cuando finaliza el período de recuperación, el PBI crecía a razón de 6,8% mientras que el empleo crecía al 1,3%. Esto implica que por cada punto de crecimiento del PBI el empleo estaba creciendo a razón de 0,20.

- En el 1º trimestre del 2010, la actividad económica habría crecido 6,3% y el empleo sólo el 1,2%. Esto implica que por cada punto de crecimiento en la actividad económica el empleo estaría aumentando sólo el 0,19%.

Los datos oficiales m uestran que en el 2010 la economía no tiene la fuerza creadora de empleos que tenía al inicio de la recuperación en el 2003. Este fenómeno se fue dando gradualmente hasta el 2008. En el 2009, con un muy bajo crecimiento de la actividad, el aumento del empleo fue el resultado de compensar la destrucción de empleos privados registrados con más empleo público y cuentapropismo. En el 2010 pareciera que vuelve el crecimiento de la actividad pero con resultados muy modestos en términos de generación de empleos. El empleo en el 2010 crece 5 veces menos que la producción.

Luego de la mega devaluación del 2002 la cantidad de empleos que se generaba por cada punto que crecía el PBI era muy alta. El fenómeno estaba íntimamente asociado a la profunda “licuación” del salario real que había provocado la mega devaluación. Con un abaratamiento de los costos laborales de más del 40%, obviamente que son muy fuertes los estímulos a aumentar la producción en base a contratar más personal. Pero, como era previsible, semejante caída del salario real fue tolerada por poco tiempo. Era fundamental entonces buscar formas más genuinas de generación de empleos.

Lamentablemente, la política laboral fue en el sentido contrario. Siguió agregando costos espurios que castigan la contratación de trabajadores “en blanco”. Se sumaron mayores imposiciones sobre los salarios fijadas en leyes y convenios colectivos de trabajo, se sancionaron normas laborales de diseño muy rudimentario y se promovieron los aumentos de la litigiosidad. Bajo estas condiciones, la buena noticia de que el salario real recuperó el nivel que tenía antes de la devaluación, viene asociada con la mala noticia de que la capacidad de generación de empleos vuelve a ser baja.

Generar competitividad y empleos en base a “licuar” salarios vía devaluaciones es una estrategia con enormes costos sociales. Por eso, la década que pasó fue un “década perdida” en términos de mejoras en la situación laboral. De cara a la aspiración de promover crecimiento económico con desarrollo social es fundamental asumir que para potenciar la capacidad de generación de empleos de calidad se necesitan políticas salariales y legislativas que fomenten la productividad, en lugar de más conflicto y falta de racionalidad.




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