Para observar la disparidad de precios entre los comercios tradicionales y los supermercados se analizó el costo de una canasta de 50 productos en ambos canales de distribución. Se concluye que adquirir estos productos en los comercios tradicionales cuesta $ 367, mientras que en los supermercados se necesitan $ 315.
*) La avalancha de promociones y descuentos lanzada por las grandes cadenas desde fines de 2008, amplían cada vez más la diferencia entre ambos. Aunque la implementación de este tipo de acciones logró sostener la demanda y motorizó gran parte del consumo durante la última crisis, en el escenario actual las ofertas ya no bastan para atraer clientes.
*) En efecto, las ventas en locales tradicionales están creciendo a un mayor ritmo que en los supermercados. Esto se debe a que en épocas de inflación los consumidores realizan compras de poco monto con mayor frecuencia, priorizando la proximidad antes que el menor.
*) Los supermercados pueden sostener el precio de un producto artificialmente bajo y compensar la pérdida de rentabilidad con la venta de otros (subsidio cruzado). El caso de la carne es un claro ejemplo: de un relevamiento de 26 cortes de carne vacuna se observa que el precio promedio de los cortes de novillo es 25% más barato en los supermercados que en las carnicerías. Por el contrario, los cortes de ternera, generalmente más costosos, son casi 10% más caros en las grandes cadenas que en los comercios tradicionales.