Comida china. Aunque la gastronomía de origen asiático tiene buen arraigo en la Argentina, entre los empresarios que asisten a la Expo Shanghai 2010 hay algunos que ya dicen estar dispuestos a dar la vida por un buen asado. Los platos lugareños suelen traer sorpresas, como es difícil entenderse con los mozos uno puede llegar a enterarse que lo que comió pensando en pickles era cresta de gallo, o que la sopa era de labios de pescado. Si bien los platos asiáticos combinan variedades de aves y pescados y se cocinan con poco aceite, lo que habla bien de los mismos en términos nutritivos, muchos se quejan por lo picante. Los más díscolos ya empezaron a presionar a Sergio Barrios, director de Relaciones Internacionales de Rosario, al grito salvaje de “Pizza y pasta”.
Agua y aceite. Había mucha expectativa por cómo iban a funcionar las cosas entre empresarios que compiten muy duro entre sí, como los que construyen torres de Puerto Norte. Con todo el caso más rispido entre quienes a priori integraban la delegación estaba dado por Gustavo Nardelli )Grupo Vicentín, Terminal Puerto Rosario) y Juan Ondarcuhu, de Servicios Portuarios, con juicios de por medio en torno a las operaciones portuarias. Pero la sangre no llegó al río. Aunque estaba en la lista oficial y estaba anunciada su disertación, Ondarcuhu se bajó de la delegación.
Cazador cazado. Resulta de lo más natural escuchar quejas entre los hombres de negocios por los problemas que padecen al tener que hacer trámites ante la administración pública. Pero en China, en la Expo Shanghai 2010, se invirtió la taba. En las últimas hora se los pudo ver a los funcionario municipales de Rosario bramando contra la burocracia oficial china. Una perlita; para apagar o prender la luz en algún rincón del stand hay que presentar una nota firmada y por duplicado. Encima el Gran Hermano chino vigila todo lo que ocurre muy de cerca como par poder hacerse los distraídos.