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Mercados
Actualizada: 14:21


¿Hay un doble juego de las cooperativas?
ACA y AFA en el centro de la polémica por distorsiones del mercado granario

25-01-2011 |  06:00 hs.
Autor: Mariano Galíndez

Fuente: Punto Biz


El líder de Federación Agraria, Eduardo Buzzi, acusa continuamente a las exportadoras (tomando como emblema a Cargill) de –en complicidad con el gobierno– beneficiarse de la intervención del Estado en el mercado que plancha los precios del maíz y trigo para poder así comprar a precio argentino el grano que luego exportan a valor internacional, haciendo una diferencia de entre u$s 30 y u$s 60 por tonelada.

Pero si en vez de concentrarse en fustigar a Cargill, no vale la pena una autocrítica de la Mesa de Enlace sobre el papel de sus bases, las que con su accionar están convalidando el crecimiento de las exportadoras extranjeras en la Argentina.

Cargill declaró haber comprado el miércoles pasado, en plena huelga chacarera, 7.000 toneladas de maíz en la Bolsa de Rosario. Tan de punta fue su política comercial, probablemente molesto por estar en el centro de la crítica ruralista, que hasta hubo precio de Pizarra en la Bolsa. Y si Cargill compró a un muy buen precio fue porque hubo productores que, pese a estar de paro, vendieron.

En definitiva, fueron los propios productores los que conspiran con sus propios intereses. Es cierto que sobrevuela el fantasma de que con el maíz se repita la situación de cupos exiguos y dirigidos que alcanzan al trigo, pero ellos traicionaron sus propios intereses quitándole fuerza a la huelga. ¿No será que los productores, a los que les gusta victimizarse, son también un poco victimarios de este proceso?

Los productores se quejan del avance de la exportación en la comercialización. La Bolsa alerta que vender directo al comprador sin pasar por el mercado conspira contra la generación transparente de precios equilibrados y al hacerle perder representatividad a los valores que arroja (siendo por la falta de liquidez más fáciles de dirigir por la demanda concentrada) se va figurando un escenario futuro de precios más bajos y menores defensa de la oferta como ocurre en todos los países de América Latina donde no hay mercados concentradores fuertes.

Pero pese a las advertencias Cargill ya suma más de 80 acopios en el interior del país, que le permiten llegar a la tranquera del productor, a los que además les ofrece logística, insumos, menos costos (ahorra comisión de intermediación, que hasta se la bonifican), certidumbre y buenos plazos de cobro. ¿Acaso la metodología de Cargill es comprarles el grano directo a los productores colocándoles un revólver en la cabeza? No. Los productores le venden solos y satisfechos.

Es cierto que la venta directa es más alta entre los productores más grandes y sofisticados, y así lo muestra un reciente informe de la Universidad Austral adjuntado a esta nota, pero cada vez es más la cantidad de chacareros, muchos enrolados a Federación Agraria, que venden directo.

Cargill crece y crece porque los productores optan cada vez más por comercializar directamente con sus acopios. Ellos, los propios productores se transformaron en socios comerciales proveedores en gran escala de la exportadora que sus propios dirigentes denuncian porque “pescan en la pecera”.

El crecimiento de los acopios privados, en lo que Dreyfus, Bunge no se quedan para nada atrás, es un puente hacia la concentración que empezará sacando del partido a los acopiadores, hoy el eslabón más débil en franca decadencia con cada vez más plantas de silos en venta, y reduciendo el número de corredores, pero ¿cuánta culpa es del Estado y las exportadoras y cuánta culpa es de los propios productores?

Y por si esto fuese poco, también contribuyen a este proceso los miles de productores afiliados a Agricultores Federados Argentinos (AFA), el nucleamiento federado vinculado a la Federación Agraria, ya que por intermedio de esta organización cooperativa canalizan desde hace años sus ventas hacia la multinacional actuando como selectos vendedores.

Es más, ante las acusaciones por la renta triguera y maicera que se quedan las exportadoras por las regulaciones AFA, al igual que la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), son organizaciones cooperativas propiedad de los propios productores. Y ambas son exportadoras. Y los que ganan son todos los exportadores y no sólo las multinacionales. ¿No vale otra autocrítica de los productores? ¿Cuán hipócrita es la queja de los productores?

ACA, por su parte, exporta de forma directa cerca del 8% del total liberado por el Gobierno recibiendo el precio FAS teórico para el trigo (el famoso precio lleno que reclaman los productores). Si despacha ese volumen al exterior pese a contar con asociados que producen mucho más ¿el resto que no se exporta directo también es a precio lleno? No, pero es cierto que ACA, al juntar mucha oferta, tiene mucho mayor poder de negociación frente a los compradores que el de productores individuales, y por lo tanto superior es su posibilidad de lograr precios cercanos al pleno.

La pregunta es si los productores no podrían utilizar más las poderosas herramientas que tienen como son ACA y AFA, que hoy tienen estructuras comerciales que no tienen nada que envidiarle a los grandes traders, para exportar directo solucionando el perjuicio que, sostienen, les provocan los exportadores.

Ya que reciben el precio lleno cuando exportan, ¿la Mesa de Enlace y los afiliados a las cooperativas, en su mayoría de Federación Agraria y Coninagro, no deberían presionar más para que ACA y AFA ganen mercados?

Quienes defienden a las cooperativas señalan que no tienen la misma estructura comercial y logística (y espalda financiera, por ejemplo, ante el costo de pagar retenciones todo junto y por adelantado) para llegar a los mercados mundiales con la misma eficiencia que los traders multinacionales, que ofrecen mejores garantías y seguridad para las operaciones de comercio exterior. Además, argumentan que quedan afuera del reparto que se hace en la Cámara Aceitera (Ciara) de los cupos de exportación de maíz y trigo.

Pero los críticos dicen que no lo hacen porque les es más cómodo, especialmente en el caso de AFA, venderle FOB a los exportadores (con preferencia a Cargill) que salir a buscar mercados propios al exterior.

Y ante tantas supuestas trabas de hacerlo, el gobierno viene dando señales de que quiere impulsar el movimiento cooperativo en el comercio granario. Entonces, ¿no será momento de poner este tema en la agenda en vez de insistir con el paro y las medidas de fuerza?


Comentarios
Según el artículo, los acopiadores son el eslabón más débil de la cadena comercial con plantas de silos en venta. Lo curioso es que no se encuentra en el país una sola planta que se pueda alquilar para almacenar granos en plena campaña sin recurrir al riesgoso silo-bolsa. ¿No será que los acopiadores están produciendo y utilizando sus plantas para ellos mismos?
Publicado por: Jorge Alberto | 25-01-2011 | 18:40
Excelente análisis de un excelente periodista especializado.
Publicado por: Juan Manuel Fernández | 25-01-2011 | 11:50
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