La ciudad bonaerense era conocida por su tranquilidad hasta que los desarrolladores inmobiliarios le echaron el ojo. “Se hicieron muchos proyectos privados y no hubo un control planificado desde lo público”, opinó el especialista.
Hace 15 años los habitantes de Pilar (ubicada a 54 kilómetros al norte de Capital Federal) iban con sus hijos a tomar helado a la esquina de la plaza principal. Hoy, muchos de ellos ya no lo hacen, atraídos por los enormes centros comerciales construidos por inversores privados.
El "caso Pilar" es un espejo donde Funes debería mirarse para no repetir errores que, según el consultor de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) y pilarense de nacimiento, Enrique Martinengo "dividieron a la sociedad".
Martinengo estuvo en Funes cuando la Asociación de Comerciantes e Industriales de Funes (ACIF) presentó públicamente su proyecto de para la creación de un centro comercial a cielo abierto.
"En Pilar, la administración pública no acompañó el desarrollo que tuvo la inversión privada", aseveró Martinengo y sumó: "Se hicieron muchos desarrollos privados y no hubo un control planificado desde lo público. Así, el casco viejo de Pilar quedó postergado a las inversiones que hizo el sector privado a 5 kilómetros de distancia".
Según Martinengo, Funes corre el riesgo de repetir los errores de Pilar donde, asegura, la sociedad no está integrada. "A los nuevos habitantes de la ciudad hay que integrarlos, ya son parte de Funes, no son parte de Rosario que se vinieron acá", indicó.
¿Cómo integrarlos? "Para empezar, con un paseo comercial, con actividades culturales", sugiere Martinengo."Hay que invitarlos a que participen de esas actividades, que tienen que ser atractivas, para eso hay que investigar qué les gusta", señaló.
Martinengo cree que se debe conseguir que los nuevos funenses digan "Funes ahora es mi pueblo, es donde yo elegí para venirme a vivir. No voy más a Rosario porque no me interesa, yo me siento cómodo en Funes".