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Actualizada: 13:13


Son el 50% de los egresados de universidades
La mujer da pelea en las empresas
Qué mejoró y qué falta para generar una cultura laboral más inclusiva.
25-11-2011 |  13:00 hs.
Autor: Cora Giordana

Fuente: Punto Biz


La incorporación masiva de las mujeres al mundo del trabajo es el fenómeno sociodemográfico más importante de la segunda mitad del siglo pasado. Hoy, la participación femenina en el ámbito laboral supera el 50 por ciento y está conquistando espacios antes reservados a los hombres, desde puestos de alta dirección hasta oficios tradicionalmente asociados con el género masculino.

Por otra parte, un 60 por ciento de los egresados de las universidades argentinas son mujeres, lo cual redunda en una mejor formación que hace que ellas estén más preparadas para enfrentar trabajos calificados.

“Se incorporaron mujeres a sectores que no las empleaban: hay mujeres choferes, mujeres que trabajan como serenos, posiciones históricamente asociadas a los varones. Y es importante decir que el trabajo remunerado de las mujeres tiene un efecto muy importante en la reducción de la pobreza”, expresa Patricia Debeljuh, directora ejecutiva del Centro de Conciliación Familia y Empresa de la escuela de Negocios del IAE, quien estuvo en Rosario brindando una conferencia sobre entornos laborales inclusivos, invitada por la consultora Manpower. Más allá de estos avances, la profesional admite que no son pocas las problemáticas que deben enfrentar mujeres en el mundo del trabajo.

 

“Persisten aún la discriminación salarial (actualmente el salario masculino es entre un 15 y un 20% mayor al de las mujeres) y la dificultad para acceder a cargos de alta dirección. A nivel regional, por ejemplo, el porcentaje de mujeres que ocupan estos puestos es de entre un 2 y un 5 por ciento”, señala Debeljuh.

“Si bien hoy es usual ver a mujeres incorporadas a puestos de trabajos jerárquicos, es cierto que todavía queda mucho por hacer en materia de equidad de género”, confirma Érica Rota, representante de la consultora Adecco. Sin embargo, admite que la creciente tendencia de la participación femenina en el mundo del trabajo “es bien recibida en las organizaciones y empresas en general”.


Todo un tema


Si bien el panorama es alentador, cierto es también que aún existen prejuicios y discriminación en el mundo laboral hacia las mujeres, sobre todo por la cuestión de la maternidad, sea ésta real o potencial. Según Debeljuh, ser madre todavía es una traba para el desarrollo profesional femenino. “Durante el proceso de selección, las mujeres reciben siempre las preguntas sobre si están casadas, si tienen hijos o los piensan tener, y la misma pregunta, en general, no se les hace a los hombres”, señala la especialista.

Otras prácticas, como realizar un test de embarazo en los exámenes pre laborales (considerado por las leyes vigentes como violencia laboral) son parte de este prejuicio que aún persiste en algunas organizaciones en torno a las mujeres madres. “La protección que la ley da es porque se sigue pensando que la maternidad es un problema, cuando no lo es. Como tampoco es un problema la paternidad para el varón”, subraya Debeljuh. Y añade que, respecto de la tarea del cuidado de los hijos, algo que durante los primeros años suele recaer en la mujer, existen demandas aún insatisfechas, como guarderías y jardines maternales en las empresas.

Más allá de esto, la profesional afirma que está demostrado que se puede ser madre y también crecer profesionalmente. “Hay que pensar cómo acompañamos desde las empresas este fenómeno, para que ambas cosas sean compatibles”, añade.

Dolores Jáuregui, gerenta de negocios corporativos en Bayton Grupo Empresario, confirma, desde su experiencia personal, que esto es posible. Y señala que el balance viene de la mano de repartir tareas y también, separar el ámbito personal y el laboral.

 

“La forma que encontré de compatibilizar las cosas es separar muy bien mi casa de mi trabajo, teniendo en claro que cuando salgo de la oficina, empieza mi vida personal. Siempre tratando de dar prioridad al espacio que más lo necesite en cada momento. Y, por supuesto, teniendo colaboración en el hogar para poder organizarme, es fundamental repartir las tareas con la pareja o con quien pueda ayudarte”, explica la profesional, que tiene dos hijos y ocho años de trayectoria en puestos de alta dirección.

Por otra parte, considera que las mujeres, a la hora de desenvolverse en las organizaciones, tienen rasgos asociados a la condición femenina que brindan valiosos aportes: “Creo que tenemos una capacidad de hacer muchas cosas a la vez, así como manejamos una casa, podemos manejar muchos temas al mismo tiempo en la empresa. Y podemos tener otra visión de las personas que trabajan con nosotras, darnos cuenta de sus necesidades. Ser más perceptivas y más meticulosas son otras cosas que nos identifican. Y por ello nos complementamos muy bien en el trabajo con los varones”, puntualiza la profesional.

Debeljuh añade otras características valiosas: “Estamos predispuestas a trabajar el equipo, a sacar lo mejor de cada persona y somos más proclives a realzar el trabajo de los demás, a entusiasmar y a motivar. Está probado que los mejores equipos son los formados por hombres y mujeres”.


Buentas prácticas en la empresa


Algunas iniciativas que colaboran con el equilibrio de la vida personal y laboral tanto de las mujeres como de los varones comienzan a implementarse en el mercado laboral. Desde la consultora Adecco afirman: “Registramos en nuestras empresas clientes políticas como la posibilidad de horarios flexibles luego de la licencia por maternidad, la posibilidad de trabajo a distancia, el reintegro de gastos en guardería y la reducción de horarios sin la reducción del salario”.

Aunque destacan que cada organización debe hacer un análisis intensivo al momento de pensar en este tipo de acciones, “es posible implementar en muchos casos varios tipos de políticas que, además de mejorar la calidad de vida de sus empleados, cumplan una función que los haga socialmente  más responsables”. A la par, reconocen que, si bien cada vez más departamentos de recursos humanos toman en cuenta la posibilidad de implementar estas modalidades de trabajo y se sensibilizan al respecto, “todavía son pocas las organizaciones que las implementan”.

Otra práctica que colabora con la equidad de género al interior de la empresa, según los especialistas consultados, es la de evitar actitudes como decidir por las colaboradoras, dando por sentado, por ejemplo, que por ser madres no querrán un ascenso o un puesto de mayor responsabilidad o jerarquía. También establecer códigos de conducta en las compañías referidos a temas de género, capacitar a los distintos niveles para evitar situaciones de violencia laboral y violencia hacia las mujeres y establecer cupos temporalmente para equilibrar la cantidad de trabajadores mujeres y varones, brindando oportunidades de manera igualitaria.

“Creo que hoy las organizaciones valoran más a las personas, más allá de que sean hombres o mujeres. Persisten algunas cuestiones que deben evolucionar, pero hay una gran falta de talentos, entonces, cuando se encuentra una persona que cumple con las expectativas, aparecen las oportunidades”, analiza Jáuregui.

Desde Adecco, en tanto, concluyen: “Las empresas necesitan cada vez más de equipos de trabajo mixtos compuestos por diferentes profesionales, que se complementen para enfrentar los desafíos constantes dentro del ámbito laboral. En este contexto, el rol de la mujer es de vital importancia, ya que poseen grandes cualidades de liderazgo que generan un buen rendimiento de sus equipos”.


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