Horas de incertidumbre se viven en Venado Tuerto tras la decisión de los propietarios del frigorífico JBS (Swift) de capitales brasileros, de otorgar vacaciones a los más de 500 empleados que tiene la planta local.
Según se supo extraoficialmente, el personal salió el 22 de diciembre de vacaciones, y el receso sería por quince días.
Si ya es preocupante esta medida inesperada, la posibilidad de que la planta o algunas secciones se trasladen a Rosario o Granadero Baigorria tornan más negra la situación.
Algunos representantes de los trabajadores plantearon que recién se tendrán certezas sobre el futuro de la empresa en la primera semana de enero. Al respecto, los titulares de la firma habrían asegurado a los trabajadores el pago y la actividad para estos primeros días de 2012.
En este marco, hay versiones que hablan de la implementación del sistema de garantía horaria para parte del personal.
De todas formas el temor de los trabajadores es que se concrete el, varias veces anunciado, cierre de la planta, o por lo menos, algunas de las secciones, para trasladarlas a la zona de Rosario.
Esta situación se enmarca en un contexto que mantiene en alerta a otros firgoríficos exportadores del país. Es que desde mitad de noviembre la industria cárnica en la Argentina comenzó a atravesar serias dificultades y esto llevó a que muchas firmas suspendieran la faena e inicien el adelantamiento de las licencias para tratar de asimilar las dificultades económicas como consecuencia de las trabas a la exportación.
De hecho ya se empezó a sentir en el Chaco a partir de que el grupo Vicentín (Friar) empezara a hacer cumplir el régimen de garantía horaria para los más de 250 trabajadores del frigorífico Toba, ubicado en Puerto Tirol. De hecho el 15 de diciembre comenzaron las vacaciones de la mayoría del personal.
Incluso desde el mismo Frigorífico Friar habían informado durante noviembre que habían iniciado un proceso de suspensiones a más de 40 operarios que realizaban tareas de ampliación y remodelación de la planta ubicada en la localidad santafesina de Reconquista, y en esa oportunidad se hizo saber que la empresa del grupo Vicentín también suspendería sus actividades en la planta de Nelson y El Toba (Chaco), una decisión que afectaría a más de 400 trabajadores del sector.