En la mayoría de las empresas se suele brindar las vacaciones a los empleados en el período que va de enero a febrero, lo que coincide cómodamente con el ciclo escolar de los más chicos y lo cual siempre es conveniente para el persona. Sin embargo, hay determinadas compañías cuyo mayor pico de producción se da en el verano y no pueden darse el lujo de ignorar este hecho. ¿Qué pasa en esos casos? ¿Cómo se negocia para que este coctel no sea explosivo y se llegue a un concenso interno que deje a todos conformes?
El ciclo vacacional es un momento muy particular en el año. Al natural cansancio y tensión que manifiestan todos los miembros de la organización, se suma la particularidad de que la sociedad programa sus actividades para tomar el período de vacaciones en la franja estival. Las ofertas turísticas se vuelcan a los meses de enero-febrero, limitando las opciones del personal y si se suma la escolaridad de los hijos, la cuestión se complica aún más.
Para dar una respuesta productiva a esta situación y no caer en una confrontación de intereses con los empleados, Leandro Friera, responsable Comercial de Consultores de Empresas, afirma que como primera medida, se puede pensar en correr hacia adelante el ciclo vacacional del personal, permitiendo que se cubra la necesidad. “Las desventajas de esta política es que se estará trabajando con una plantilla cansada y con altas dosis de resentimiento por la medida tomada”.
Otra alternativa es ofrecer a los empleados hacer horas extras, a la vez que se traslada el período de vacaciones. “Esta política, si bien puede reducir el índice de fastidio en la plantilla por el plus económico que se genera, no vuelve más productiva a la misma ya que aún así acarrean sobre sus espaldas el cansancio de todo un año de trabajo”, analiza el especialista.
La tercera opción, es “recurrir a la contratación de personal temporario para reemplazar a la persona que hace uso de su licencia anual”. Así, esta estrategia permite que el personal eventual, que se incorpora en tandas pueda abordar positivamente el flujo de producción, y renovar las energías de los empleados que ya se encuentran trabajando.
Uno de los aspectos más positivos de incorporar personal eventual es que posibilita incorporar los recursos necesarios frente a los cambios de escenario que se dan durante este período. Al mismo tiempo, Friera subraya las siguientes ventajas frente a esta modalidad:
1.- Potenciar los recursos de la empresa y plantarla proactivamente de cara a las necesidades del mercado.
2.- Optimizar recursos económicos, temporales y materiales.
3.- Especializar el trabajo y mejorar los costos, al perfeccionar los distintos procesos de producción.
“En épocas donde el talento humano es escaso y altamente volátil, respetar las necesidades de descanso de nuestros empleados es un arma fundamental de cualquier política de retención. En este proceso, el correcto uso de plantillas de personal eventual puede ayudar a fidelizar a su empleado y a su cliente”, reflexiona el responsable comercial de Consultores de Empresas.