La Municipalidad de Funes tiene una deuda que asciende a $9.360.854. Así lo determinó el primer informe parcial de la Auditoría de corte encargada por la gestión de la intendenta Mónica Tomei, que también arrojó un déficit operativo de casi $4 M.
Así, la deuda con proveedores supera $1.300.000, mientras que las sociales ascienden a $2.375.082, y el resto de los compromisos refieren a préstamos, otros convenios y "otras deudas". Además, en el informe se señala que se detectaron "diferencias" entre la información de traspaso aportada por la gestión del ex intendente Juvenal Rímini y la documentación respaldatoria revisada en las tareas de corte de la auditoría.
Se le deben casi $225.000 al Concejo, poco más de $159.000 al Fondo Extraordinario de Salud, $87.000 al Cuerpo de Bomberos, más de $77.000 al Consejo Municipal del Discapacitado y $74.000 al Fondo de Asistencia Educativa (FAE).
La auditoría detectó la emisión de un cheque en blanco, con la firma del intendente saliente, que "fue anulado al momento del corte".
En un comunicado, la secretaria de Hacienda del Municipio funense, Marta Castellarín, informó: "Además de estos números hay que destacar el hecho de que el pago de sueldos representa el 85% del total del gasto, por lo que se nos está haciendo muy difícil aumentar la inversión pública".
El monto de la deuda y las complicaciones para realizar obra pública fueron informados desde el Ejecutivo en todos los medios de comunicación de la ciudad. Esa actitud generó un profundo malestar en los referentes de la gestión saliente y en el sindicato de empleados municipales.
"Usted pretende con una campaña de prensa distraer al contribuyente funense que reacciona con mucho mal humor y fuertes epítetos por el enorme tarifazo que desde el inicio de su gestión y como regalo de fin de año su gobierno le impone”, reza uno de los párrafos de la carta que el presidente del Concejo, Horacio Rímini, le envió a la intendenta Mónica Tomei, tras la decisión del Ejecutivo de hacer público los primeros resultados de la auditoría.
Unos días antes de su asunción, Tomei recibió un suculento incremento en los valores de la Tasa General de Inmuebles (TGI) gracias a los votos positivos de concejales propios y aliados, ex riministas. El aumento trepó al 50% en barrios abiertos y al 70% en barrios cerrados y clubes de campo.
El edil Rímini asegura que Tomei ya sabía que la deuda del Municipio superaba los $9 M. "Siendo usted concejal, aprobó en sesión mediante la ordenanza 718/11, la Ejecución Presupuestaria 2010 donde consta que al 31 de diciembre de dicho año el total del pasivo y deudas convenidas y consolidadas de la Municipalidad era de $8.300.000", aclaró Rímini.
En tanto, para Jorge Zavatti, secretario general del sindicato, no es cierto que el saldo de haberes a los trabajadores represente el 85% del total del gasto, como afirmaron desde la cartera de Hacienda. "Es una cifra que no existe. Salvo que haya una baja muy grande en la recaudación, aunque ahora va a ser muy buena porque hubo un tarifazo terrible", indicó el gremialista.
Zavatti no discute que la deuda del Municipio llegue a los $9 M. Pero aseguró que el Ejecutivo intenta desviar la atención del tarifazo hacia otro tema. "Siempre se toma el camino más fácil, el de echarle la culpa a los trabajadores, como nos tienen acostumbrados y aburridos los políticos", dijo el sindicalista.
"Se crearon entre 20 y 30 cargos nuevos. Hay 15 coordinadores nuevos, 12 o 13 de esos puestos no existían. Vemos mucha gente nueva en la Municipalidad cumpliendo tareas administrativas cuando la intendenta siempre dijo que necesitaba más gente en el Obrador", apuntó Zavatti, aunque admitió que Tomei "está en todo su derecho de llevar su gestión así".