Luego de que los brasileros de JBS anunciaran el inminente cierre de la planta de Swift en Venado Tuerto, empezó a circular el rumor de que las instalaciones rosarinas correrían la misma suerte. En rigor, fue el propio gremio de la carne el que anunció que tras una reunión mantenida por la situación en Venado, los titulares de la empresa les habrían comunicado que de no mediar una actuación concreta de parte del gobierno nacional, la planta de Rosario bajaría persianas en junio de este año.
Lo cierto es que, con un mercado externo restringido y uno interno regulado, los frigoríficos exportadores desaceleraron la actividad y pasaron a tener plantas produciendo a un 40% de su capacidad. Ante esta situación, en el Swift de Rosario el departamento de I+D empezó a sufrir las consecuencias: a fines de noviembre echaron a la jefa de la unidad y el viernes le comunicaron a uno de los empleados del área que también estaba despedido, y sólo queda en pie el gerente.