Sigue la estela que dejó IGM, la ex contratista estrella de Puerto Norte que desapareció con $3 M de cheques rebotados.
De aceitada llegada al Ministerio de Planificación Federal -precisamente una de las llaves que explica su fuerte expansión- la empresa no sólo se quedaba con las obras de los desarrolladores por los precios competitivos que ofrecía sino porque también abusaba con la estrategia de cobrar en los departamentos que se están construyendo.
Este “canje” se trata de una práctica común en constructoras, pero en este caso el revoleo de departamentos a construir fue tan grande -incluso en uno de los desarrollos de Puerto Norte tuvo varias roscas de más- que ahora se le dificulta mucho a los proveedores perjudicados llegar a cobrar algo en algún momento?
No habiendo plata real atrás y estar todo por hacer en el aire ¿quien se queda con el futuro departamento? ¿El desarrollador, a quien IGM no le cumplió, o al proveedor al que no le pagaron?