La AFIP se llevará el 25% de los aumentos salariales que logren los gremios en caso de que no se modifique el mínimo no imponible de ganancias. Se trata de un promedio entre los sueldos más bajos y los más altos.
Entre jubilación (11%), salud (6%) y ganancias (11%), una cuarta parte del ingreso bruto de un trabajador con un sueldo medio va a la AFIP y Seguridad Social, y más todavía para los mayores niveles salariales, según publicó Clarín. Por ese motivo, cada vez son más los empleados que prefieren negociar un “ingreso de bolsillo” porque el sueldo bruto resulta muy engañoso por la magnitud de las retenciones. Y algunos gremios plantean que el costo de Ganancias sea absorbido, total o parcialmente, por las empresas.
Esta situación se genera por la falta de actualización no sólo del mínimo no imponible sino también de las escalas salariales sobre las que se aplican las diferentes alícuotas que van del 9 al 35%. Desde 2003, a pesar de la inflación, el mínimo no imponible no se ajustó en 2003, 2004, 2008 y 2010 y en otros años el ajuste fue inferior a la inflación real. Los especialistas calculan que el mínimo no imponible para un trabajador sin cargas de familia debería haber sido en 2011 de $9.000, un 55% por encima de los actuales $5.782. Si agregamos la inflación esperada de 2012, el piso salarial del impuesto debería rondar los $11.000.
Esta es la causa fundamental por la que el 20% de los asalariados –más de 1.500.000 de trabajadores– sufren la retención del impuesto a las Ganancias, paradójicamente en un país en que la renta financiera está exenta.