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Actualizada: 13:13


Sembró en esta campaña más de 14 mil hectáreas
Compañía de Tierras madura una quita del 50% a pagar en 12 años
(Exclusivo suscriptores) Acumula un pasivo comercial de $9,2 M y una exposición financiera superior a los $20 M. Hubo momentos bien ásperos en las conversaciones.
25-01-2012 |  06:00 hs.
Autor: Mariano Galíndez

Fuente: Punto Biz


Compañía de Tierras –el  fondos agrícolas de Inversión directa con base en Rosario cuya crisis financiera estalló a principios de mes– madura una propuesta de una quita del 50% de su deuda a pagar en 10 años con dos años de gracia.

La compañía –que desde 2000 junta inversores para sembrar en distintos campos arrendados en el país, llegando este campaña a explotar unas14,000 hectáreas– acumula una deuda comercial por 360 cheques sin fondo por $9,2 M a los que se le suma una exposición financiera con bancos y financieras que supera los $20 M.

En los últimos días los ejecutivos de la empresa, con su presidente Carlos Mattos a la cabeza, estuvieron reunido con acreedores en forma individual para darle forma a la propuesta de quita que está macerando pero que todavía no oficializó

Todos los acreedores consultados por punto biz que están participando de las conversaciones rescatan que pese a lo muy complicado de la situación financiera la empresa no esconde la cabeza ante los incesantes llamados.

Según relataron asistentes a los encuentros, Mattos sostiene que busca evitar la presentación de convocatoria de acreedores y prefiere madurar el camino de una Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE). No obstante, para evitar los pasillos de tribunales sostiene que necesita ese margen de quita del 50% y plazo extendido para cubrirla.

No son pocos los acreedores particulares que están pasando a pérdida la deuda y por eso son proclives a aceptar muy a regañadientes semejante quita, pese a que -en algunos casos- por deducciones contables e impositivas terminarían recuperando el 25%.

 

Hubo momentos bien ásperos en las conversaciones con los acreedores, por ejemplo cuando dos contratistas de maquinaria agrícola le dieron literalmente vuelta la oficina a Compañía de Tierras al no ponerse de acuerdo con el monto de la deuda que al final cerraron en $200 mil. A otros acreedor, como el caso de un proveedor de insumo que asegura que le deben $400,000, Mattos lo atendía rodeado por cuatro personas para evitar problemas.


Con respecto a la quita, la clave ahora está en la postura que adopten los bancos. ¿Aceptarán una quita del 50%?¿Cómo explican los ejecutivos de esos bancos que quedaron enganchados con Compañía de Tierras no haberle cortado antes el chorro de financiamiento?

Sin más financiamiento accesible y frente a la sombra de pedidos de convocatoria y quiebra, Mattos sigue insistiendo en las reuniones con acreedores que no se retirará del negocio y que la única forma de levantar la empresa es manteniéndose operativo.

Para eso cuenta que le está buscando la vuelta para intentar retener la mayor cantidad de ingresos de la cosecha que se dispone a levantar (si bien ya tiene bastante vendido en fowards) para poder financiar la próxima siembra. Si bien parece difícil que pueda normalizar su relación comercial, con pagos en efectivo podría volver a sembrar.

Según la explicación que le dio Mattos a punto biz la semana pasada, la crisis financiera les estalló porque “al ser una empresa que estaba muy apalancada” no pudo hacer frente al combo de corte de financiamiento de los bancos (por turbulencias nacionales y medidas cambiarias) y el impacto de la sequía (que en trigo le redujo 20% del trigo, que además -por la intervención estatal del gobierno- vendió al 50% de lo proyectado).

Si bien hay mucho malestar de los acreedores con Mattos, todavía son mayoría los que reconocen que la situación les explotó por las debilidades propias de la estrategia de crecimiento en base a endeudamiento y no que buscó la deliberadamente cesación de pagos. Y el dato que, dicen, les avala esa hipótesis es que días antes de que empezaran a llegar los cheques devueltos entregó el trigo a los bancos para hacer frente a cancelaciones, fondos que -de haber sido planeado, dicen- les convendría habérselos guardados para negociar.

 



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