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Actualizada: 13:13


“Sin importaciones no podemos producir”, dice Afac
Autopartistas advierten que aumenta la falta de insumos y repuestos
(Exclusivo suscriptores) A un día de su implementación, ayer no se podían subir declaraciones juradas. En marzo podría ser grave la falta de stock.
31-01-2012 |  06:00 hs.
Autor: Noel Nardone

Fuente: punto biz


A 48 horas de su entrada en vigencia, ayer el nuevo sistema de declaraciones juradas de importaciones no estaba operativo. Y como no se pueden pedir envíos sin la autorización previa, hay temores en la industria autopartista de cuellos de botella que demoren el abastecimiento y compliquen la producción.

¿Y si sustituyen la importación por producción nacional? “Nosotros pedimos tuercas nacionales, aún tres veces más caras que las importadas, pero en la fábrica nos dijeron que hasta marzo ni podían tomarnos el pedido”, contaron desde una autopartista extranjera con planta en la ciudad de Rosario. “Hoy sin importaciones directamente no podemos producir”, alertó a punto biz Juan Cantarella, director ejecutivo de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (Afac), uno de los sectores que más está sintiendo la falta de repuestos.

 

Hasta hace dos años la falta de una pieza importada para una máquina se resolvía con un pedido por teléfono y un envío por contenedor. El año pasado se complicó bastante como consecuencia de las licencias previas que empezó a exigir el gobierno a una serie de productos, pero desde mañana será aún más difícil porque las empresas tendrán que pedir primero la autorización para importar a la AFIP, después pasar por Comercio Interior, esperar que nadie lo deniegue y recién ahí encargar el insumo. Y el problema es que pueden pasar semanas antes de completarse todos estos trámites y en el ínterin -por una pieza que puede llegar a costar mil dólares- la máquina no funciona y la producción se para.
 
“En el corto plazo puede haber una fuerte contracción de la actividad”, insistió el representante de las autopartistas. En los empresarios el temor es que el gobierno, empeñado en profundizar la sustitución de importaciones y alcanzar un superávit comercial de u$s 11 mil M, incremente los bochazos a las solicitudes de importación. “En el sector automotriz, como en toda la economía, hay una gran incertidumbre sobre este tema”, admitió Cantarella

Es que la complejidad del sector autopartista es uno de los mayores desafíos que enfrentará la instrumentación de este régimen que limita las importaciones porque en el país funcionan once terminales automotrices, y obviamente cada una importa piezas diferentes a las de sus competidores.

Hasta antes de conocerse el anuncio de la medida, los pedidos de despachos para la importación eran diarios, pero esta situación se modificó drásticamente. “Ya deberíamos estar tapados con los de febrero, pero está todo muy parado. Al no tener la declaración jurada hay temor a sufrir penalidades”, señaló.

Las empresas automotrices, y sus principales proveedores, no tienen más de un mes de stock, en el mejor de los casos, así que salvo que el sistema se afine operativamente para marzo podría haber plantas con problemas de abastecimiento.

No se trata de un freno menor. La consultora abeceb.com estimó que las importaciones de autopartes totales crecieron de u$s 7.926M a u$s 10.790 M entre 2008 y 2011, es decir, un 36,1%.  En ese período, el saldo negativo del sector fue u$s 8.150 M, siendo los que más crecieron los componentes de transimisión, motores y sistemas eléctricos.

Desde el Ministerio de Industria de la Nación, por el contrario, cranean planes para sustituir importaciones por unos u$s 120 M, fabricando en el país artículos como plásticos y aceros laminados y especiales. “El 70% de las autopartes de los vehículos fabricados en el país son importadas”, graficó Cantarella, dejando en claro la repercusión que traerá a aparejada una restricción a la llegada de piezas de afuera.

“Hoy por hoy, sin insumos importados, el sector automotriz no puede producir porque la mayoría de estas piezas no pueden ser aportadas ni en la cantidad ni en la calidad necesaria por proveedores locales”, explicó y puso como ejemplo el caso de Fiat en Córdoba. Allí la producción estuvo parada dos días a comienzos de enero porque no se le habían renovado las excepciones para importar piezas para el Palio y el Siena -el 60% del total no se hacen acá-.

Por lo bajo se dice que las otras diez terminales automotrices presentes en el país también padecen el cierre del grifo, pero por ahora pueden paliarlo con stock propio. Otro problema está en que cada automotriz importa partes diferentes, por lo que habrá que ver con qué criterio se aprueban o no la llegada de los elementos extranjeros.

Para Cantarella no sólo no hay rápidas alternativas locales, sino que tampoco hay señales de que esto vaya a cambiar a mediano plazo. “El freno no es sólo a las partes, sino también a las maquinarias necesarias para fabricar esas partes, por lo que estamos como el perro que se muerde la cola”, sostuvo.

No obstante, los empresarios del sector confían en que una vez que queden en evidencia estas contradicciones, el gobierno irá flexibilizando las medidas. De lo contrario, el sector automotriz -el de mayor crecimiento en 2011- no aportará lo previsto a la economía nacional.

En conclusión, la combinación de un sistema de mayores controles a la importación y la falta de condiciones que en paralelo permitan a la industria nacional poder sustituir competitivamente insumos del exterior pintan el escenario de estrechez de stock y producción más costosa para el conglomerado automotor.


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