Se acercan las tan ansiadas vacaciones, pero muchas veces el receso escolar de verano trae algunas dificultades como: quién cuidará a los niños durante el horario laboral de los padres. Temas como estos, que suelen estar resueltos por las actividades del colegio, plantean una opción que puede ser enriquecedora: que los hijos acompañen a sus padres al trabajo.
Ir a la oficina de papá es mucho más que conocer un espacio distinto a la casa, también implica ver a los padres en roles que no son los hogareños, entender que hay rutinas también para los adultos y que las responsabilidades son variadas y es necesario responder a ellas, destacando de esta manera valores como: compromiso, trabajo, vocación, estar en grupo. Esto ayuda a afianzar el vínculo padre - hijo, pues los mundos se complementan y se generan lazos de entendimiento.
Además, los padres pueden enseñarles a los niños qué hacen cuando no están en casa, que tienen actividades extra hogareñas así como los pequeños van al colegio y que la vida de los adultos tiene complejidades. Por último, esta visita laboral también ayuda a los chicos a desplegar un mundo de nuevas fantasías y escenarios para crear juegos e historias.
Dependiendo de la edad del niño, la preparación para dicha visita variará y se podrán planear distintos organigramas que pueden incluir desde asistir a reuniones o asistir en determinadas tareas como acomodar cosas.
Por todo esto, muchas empresas crean espacios especiales para que los niños se acerquen a los trabajos de los padres y hasta organizan jornadas especiales de actividades familiares. También, quienes cuenten con la posibilidad, algunos días pueden probar con el teletrabajo para así cumplir con las obligaciones laborales y también de crianza.
Sin dudas, las empresas no deben encarar estas acciones de manera desorganizada, por eso cuando planifican eventos deben tener en cuenta aspectos como: contratar a personas especializadas en el trato con niños, plantear una propuesta que incluya el interés de todas las edades de los niños participantes, generar un clima lúdico y ameno, establecer reglas claras de juego y que la jornada sea dentro de horarios posibles para todos los asistentes, incluidos los pequeños.
En resumen, realizar visitas a la oficina alimenta un lazo afectivo de los empleados con la empresa, que incluye así a los integrantes de la familia, y favorece el sentimiento de pertenencia y el trabajo en equipo.