1- El ausente. Jorge Obeid, el gobernador de la provincia. Su ausencia fue muy lamentada por los organizadores, con quien Fisfe mantuvo una excelente relación. Según la versión que contó el ministro de la Producción, Roberto Ceretto, quien asumió la representación provincial, el mandatario dijo no sentirse bien de salud. Los directivos de Fisfe temieron por su ausencia por la falta de un anfitrión para la llegada del ministro de Economía, Miguel Peirano, pero éste cultiva una relación de años con la dirigencia gremial industrial santafesina y no faltó al convite.
2- El golpe electoral. Muchas. Aunque el ex candidato a vicegobernador Carlos Galán (Naranpol) lucía con el mejor de los ánimos y valoraba haber tenido de sacarle algunas vueltas a la agitada actividad electoral, muchas caras largas asumieron la reciente derrota del oficialismo en Santa Fe. En tono de broma, en la mesa principal “circularon” los currículums de funcionarios de la administración que cesan el próximo 10 de diciembre, como el propio Ceretto y el secretario de Medio Ambiente, Marcelo Terenzio. El receptor de las “ofertas laborales” era ni más ni menos que el intendente Miguel Lifschitz, quien mantuvo la sonrisa durante este tramo del diálogo.
3- Hermes Binner, muy selectivo últimamente en materia de apariciones públicas, no apareció por la fiesta de los industriales. Aunque su figura no se vio estuvo en el centro de todos los diálogos. Existe una gran expectativas entre los hombres de negocios por conocer cuáles serán sus políticas puntuales para el sector y los hombres que la llevarán adelante. El informe publicado por punto biz en la edición del viernes se convirtió en referencia obligada en el Patio de la Madera.
4- Mucho Trabajo. A propósito de eventuales designaciones en el futuro gabinete de Binner, se lo vio muy preocupado a Luis Ortega, el sindicalista bancario que abreva en las aguas del Frente Progresista. Durante los últimos días se estuvo fogoneando su nombre como futuro titular de la cartera laboral del nuevo gobierno. Ortega aclaró ante quien lo interrogara que no hubo oferta alguna. Habida cuenta que su gremio no integra la regional Rosario de la CGT, estaba particularmente interesado que este mensaje llegara a los oídos de la cúpula cegetista, también invitada a la fiesta. En los ida y vuelta de la charla, el gremialista que proviene del Nuevo Banco de Santa Fe entrevió la posibilidad de discutir nuevas fórmulas de unidad gremial.
5- Tarjeteo. Uno de los políticos más solicitados fue el intendente elector de Villa Gobernador Gálvez, Jorge Murabito, uno de los batacazos de las últimas elecciones al destronar al ya legendario Pedro González. Se le arrimaron directivos de varias empresas de la zona y también una larga lista de consultores de lo más dispuestos a ofrecer todo tipo de servicios. Con los consejos que le dictaron a la hora de los quinchos se llevó como para tres gestiones de gobierno. Claro está, el punto más controvertido fue el de la eventual instauración de un banco en el municipio vecino a Rosario.
6- Acelerador a fondo. Aunque el cartel de la convocatoria hablaba de la “Cena de la Industria Nacional”, directivos de la General Motors participaron de la fiesta. En el vip que reunió a los principales dirigentes fabriles uno de los ejecutivos de la marca del chivo estaba más que contento. “La línea de producción está manufacturando 30 autos por hora, Cada dos minutos sale un nuevo Chevrolet”, se ufanaba.
7- El último. Se trataba de la primera fiesta del Día de la Industria en su actual condición, así que trabajó a destajo para que nada fallara, y el resultado fue óptimo, porque la celebración no mostró fisuras. Carlos Capisano, número uno de los industriales de Santa Fe no tuvo tiempo de probar bocado durante el transcurso de la cena. Así fue que pasada las dos de la mañana y rodeado por un selecto número de colaboradores, el industrial de Las Parejas llamó al mozo y pidió la cena.
8- Cita célebre. Un industrial rosarino se metió en la campaña de Cristina Kirchner. No se trata de algún futuro puesto en el eventual gobierno de la senadora, si resulta elegida presidenta el próximo 28 de octubre, sino del propio discurso de la candidata. El hombre es ni más ni menos que el vicepresidente de Fisfe, Guillermo Moretti, y la historia es así: en la reciente visita de Cristina a Reconquista, Moretti le contó que en 1999 hizo pintar dos veces su fábrica de artículos de plásticos, para mantener a su gente en actividad ante la parálisis productiva que azotó al país. Y lo contrapuso con el actual modelo, en el que su industria trabaja a destajo. “Si hay actividad plena desaparece el temor a la puja redistributiva”, era el corolario de la anécdota. El caso es que ni lerda ni perezosa Cristina recogió el guante y la semana pasada le contó la historia a los directivos de Idea,que reúne a las más importantes empresas de la Argentina, particularmente las financieras y de servicios. Desde ese día, todos le preguntan al popular “Gringo” cómo fue el diálogo que lo llevó a la fama.
9- A lo punto biz. Esa fue la consigna de los organizadores de la cena industrial a la hora de marcar los tiempos del encuentro. La cúpula de Fisfe había concurrido a pleno a la fiesta de los Premios Indice y copió la fórmula. Así le encontró la vuelta para poder manejar entrega de premios y discursos de forma tal que la fiesta no terminara, como ocurría en ocasiones anteriores, con discursos pronunciados pasadas las dos de la mañana. Y no fallaron, cuando la fiesta se cerró aún no habían dado la hora una.
10- Discursos. Por lo general fueron cortos, incluso el del propio Capisano, El único que se pasó de la raya fue el ministro de la Producción Roberto Ceretto, que por cierto también fue de los últimos en dar la palabra, porque el ministro Peirano había pedido quedar liberado temprano. “Bueno, se estaba despidiendo, no estaba el gobernador y Roberto le agarró el gustito al micrófono”, deslizó un encumbrado dirigente fabril.