04.02.2013 06:00 | Fuente: La Nación | 

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La CGT oficial se acerca a Moyano

Gremio de la alimentación pedirá en paritaria suba salarial del 30%

Distantes en las formas y unidos en los reclamos. El sindicalismo aliado a la Casa Rosada y también el opositor sumaron ayer sus críticas al Gobierno , después de que la Presidenta decidiera la semana pasada aumentar 20% el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias.

Casi sin distinción, tanto el sector de la CGT que responde a Hugo Moyano como el que encabeza el metalúrgico Antonio Caló insistieron en rechazar la suba decidida por Cristina Kirchner y unificaron sus pedidos para que no exista techo en las negociaciones paritarias de este año, que ya comenzaron.

El jefe del sindicato de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, llevó la voz del ala más cercana a la Casa Rosada. Planteó que el nuevo piso para el mínimo no imponible directamente "perjudica" a los gremios y consideró que a partir de ahora quedaban habilitados para pedir mayores aumentos de salarios.

La dureza del reclamo involucró, además, el modo en el que la Presidenta decidió los cambios en el impuesto a las ganancias , sin aviso previo a la CGT aliada. "No sirve para nada que [los reclamos] los haga la CGT oficial porque está demostrado pública y claramente que se toman decisiones sin consultar", se quejó Lescano.

A ese reclamo se sumó la CGT que responde a Moyano: emitió un largo comunicado con fuertes quejas a la Casa Rosada por la inflación, Ganancias y la deuda con las obras sociales sindicales.

Con el título "Año nuevo, problemas viejos", el sector que lidera el dirigente camionero expuso sus críticas por la falta de diálogo y cuestionó buena parte de la política económica.

"El Gobierno se ha encapsulado en medio del barullo mediático, limitando su gestión a un ejercicio estéril del poder", acusó la CGT opositora tras un plenario para repasar la agenda anual de las centrales obreras.

"La realidad inocultable de la inflación ha vuelto a cobrar importancia en la vida cotidiana, golpea a todos y lo hace con mayor dureza entre los más pobres. Los sectores populares sufren el aumento de precios, que se traduce en la incapacidad de llegar a fin de mes con los salarios cobrados", apuntó el comunicado moyanista.

"Más inflación y menos empleo es una combinación peligrosa, pero no es resultado ni de la naturaleza ni de las condiciones internacionales, sino de la ausencia de una sólida gestión económica", avanzó con dureza el ala sindical opositora.

Desde el Gobierno guardaron silencio frente al reclamo sindical. Ningún funcionario le respondió a la CGT de Moyano ni tampoco la Casa Rosada reaccionó ante las críticas de Lescano, que integra la central obrera comandada por Caló y afín a Balcarce 50.

De hecho, los sindicatos aliados se mostraron en los últimos días sorprendidos y con malestar por la suba que decidió la Presidenta en Ganancias. El reclamo inicial de los sectores más cercanos a la Casa Rosada era de un aumento del 50 por ciento, y la jefa del Estado lo encapsuló en un 20.

Llamó la atención, el lunes pasado, la ausencia de los líderes sindicales junto a Cristina Kirchner cuando la jefa del Estado presentó la mejora en Ganancias, un reclamo que había sido eje tanto de las reuniones que había tenido ese sector con los ministros del gabinete nacional como del ala opositora. Los únicos presentes en el acto habían sido el líder de la CTA oficialista, Hugo Yasky, y el segundo de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Juan Belén. Caló, de vacaciones, se ausentó. Tampoco estuvo otro sindicalista cercano a Cristina, el mecánico Ricardo Pignanelli, a pesar de que la jefa del Estado preguntó por él en plena cadena nacional.

Más allá de las palabras de Lescano de ayer, desde ese sector mostraron su malestar. Yasky calificó insuficiente la suma y el resto de la dirigencia prefirió guardar silencio público a la espera de alguna señal de la Casa Rosada.

Mientras tanto, resurgen las coincidencias entre ambas centrales obreras. Ayer, el secretario general del gremio de vendedores de diarios y diputado nacional, Omar Plaini, aliado de Moyano, se entusiasmó con la idea de la unidad en los reclamos. "Esperamos y aspiramos a que el Gobierno entienda esta cuestión [por los reclamos] porque para nosotros no hay en las filas del movimiento obrero la dicotomía de oficialistas y opositores", sostuvo en declaraciones radiales, en un intento por diluir las diferencias.

La renovada dureza del reclamo gremial, de uno y otro sector, se da en medio de la tensa negociación paritaria que ya comenzó. Por un lado del gremio de los bancarios, cuyo acuerdo no fue avalado por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. En el comunicado moyanista, incluso, se hace referencia a esa cuestión. "Niegan la homologación a un convenio acordado con las patronales para intentar disciplinar al resto de los sindicatos", contraatacaron.

Por otro lado, está en pleno proceso la paritaria docente, cuyo salario mínimo se negocia a nivel nacional. En ese punto están lejos los deseos de cada sector. Los gremios docentes piden un aumento del 30%, mientras que los ministros de Economía, Hernán Lorenzino, y de Educación, Alberto Sileoni, ofrecieron el 17 por ciento.

"En nada ayuda que la respuesta ante cualquier planteo sea la próxima elección, como si el único ámbito institucional de la democracia sea [sic] el momento del voto. Es una falta de respeto a quienes sufren los problemas. Hay que desechar la arrogancia", apuntó el sector de Moyano en su duro comunicado.

Además, los allegados al camionero plantearon sus abiertas diferencias con Cristina Kirchner. "La negativa al diálogo por parte del Poder Ejecutivo ha impedido llegar a soluciones que sabemos factibles y que por no abocarse en tiempo y forma están afectando la vida de millones de compatriotas", insistieron.

04.02.2013 06:00 | Fuente: La Nación | 

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